Narración breve, oral o escrita, de un suceso imaginario.
Aparecen en él un reducido número de personajes que participan en una sola
acción con un sólo foco temático. Su finalidad es provocar en el lector una
única respuesta emocional. La novela, por el contrario, presenta un mayor número
de personajes, más desarrollados a través de distintas historias
interrelacionadas, y evoca múltiples reacciones emocionales.
Etimológicamente, cuento deriva de la palabra latina
computum, que significa cálculo, cómputo, enumeración, clasificación,. De
cálculo y enumeración pasó a significar la enumeración de hechos, y, por
extensión, "cuento" significa recuento de acciones o sucesos reales o ficticios.
Es más difícil decir con exactitud cuándo se originó el
cuento, y ello se debe en gran parte a los equívocos que conlleva su mismo
nombre. Cabría, por lo tanto, distinguir en el concepto cuento, dos aspectos
distintos: el relato fantástico y la narración literaria de corta extensión,
oponiéndose así a la idea de novela, estos dos aspectos no son excluyentes, a
menudo se dan en la misma obra, y tienen como base común el hecho de tratarse de
relatos breves, generalmente en prosa; pero suelen representar dos vertientes
claramente diferenciadas del mismo genero literario.
No se sabe con exactitud cuándo comenzó a utilizarse la
palabra "cuento" para señalar un determinado tipo de narrativa, ya que en los
siglos XIV y XV se hablaba indistintamente de apólogo, ejemplo y cuento para
indicar un mismo producto narrativo. Boccaccio utilizó las palabras fábula,
parábola, historia y relato. Estos nombres han ido identificándose con una forma
de narración claramente delineada.
Ramón Menéndez Pidal, en el estudio preliminar de su
antología de cuentos de la literatura universal, dice: “Al terminar la Edad
Media, la conciencia creadora del narrador se ha impuesto, y, de ser refundidor,
adaptador o traductor, se convertiría en artista, en elaborador de ficciones.
Así, a través de un lento pero firme proceso de transformación, la Edad Media
europea trasvasa a la Moderna el género cuentístico como creación absoluta de
una individualidad con su propio rango de estructura literaria, autónoma, tan
válida por sí misma como el poema, la novela o el drama”.
Esta concepción del cuento como estructura literaria
autónoma predomina hoy día, y esto significa que lo rige una organización y
forma determinadas que lo dotan de un carácter peculiar, intrínseco e
individual. No por ello, sin embargo, se habrán descartado las ambigüedades,
porque en el siglo XIX, cuando el género nace a la vida hispanoamericana, y aun
en el siglo XX, se le confunde con las tradiciones, los artículos de costumbres,
las leyendas, las fábulas, y más tarde con la novela corta. Con el correr del
tiempo, los géneros anteriores se van definiendo, y el cuento se separa
definitivamente como signo literario, como mundo poético, como fragmento de
realidad con límites determinantes. En ese proceso, también el cuento se ha ido
modificando.
Actualmente se ha generalizado la idea de que la palabra
cuento significa "relación de un suceso". Más precisamente, la relación,
oralmente o por escrito, de un suceso falso o de pura invención. Valga esta
apreciación, porque sin ella, en épocas pretéritas, cuando los hombres aun no
escribían y conservaban sus recuerdos en la tradición oral, cuento hubiera sido
cuando hablaban.
No obstante ser esta definición un tanto ambigua por su
amplitud; existen numerosas definiciones sobre la naturaleza del cuento, las
cuales reproduciremos, por creer que ellas ayudarán a comprender mejor lo que
implica el cuento como género literario.
Sainz de Robles, en su libro Cuentistas españoles del
siglo XX, dice: “El cuento es, de los géneros literarios el más difícil y
selecto. No admite ni las divagaciones ni los preciosismos del estilo. El cuento
exige en su condición fundamental, como una síntesis de todos los valores
narrativos: tema, película justa del tema, rapidez dialogal, caracterización de
los personajes con un par de rasgos felices. Como miniatura que es de la novela,
el cuento debe agradar en conjunto”.
Raúl A. Omil Alba y Piérola, en su libro El cuento y
sus claves, dice: “Cuento es el acto de narrar una cosa única en su
fragmento vital y temporal, así como el poema poetiza una experiencia única e
irrespetable. El narrador de cuentos está en posesión de un suceso que cobra
forma significativa y estética en la fluencia lógico-poética de lo narrado.
Carlos Mastrángelo, en su libro El cuento
argentino, define el cuento de la siguiente manera:
- Un cuento es una seria breve y escrito de incidentes;
- de ciclo acabado y perfecto como un círculo;
- siendo muy esencial el argumento, el asunto o los incidentes en sí;
- trabados éstos en una única e ininterrumpida ilación;
- sin grandes intervalos de tiempo y espacio;
- rematados por un final imprevisto, adecuado y natural.
Abelardo Díaz Alfaro, citado en La gran enciclopedia
de Puerto Rico, cuyas autoras son Margarita Vázquez y Daisy Caraballo, dice
“El cuento es, para mí, síntesis poética; se acerca en mi concepto a lo que es
en poesía el soneto. No puede en este género perderse una sola línea, un solo
trazo. La trama es secundaria en el cuento. Ésta puede ser elemental y, sin
embargo, resultar efectiva si el tratamiento es adecuado... El trazo que se da
debe ser definitivo, no hay lugar a enmiendas”.
René Marqués, citado en la misma obra anterior, dice “El
cuento es, para mí, de modo esencial y en último análisis, la dramática
revelación que un ser humano -hecho personaje literario- se opera, a través de
determinada crisis, respecto al mundo, la vida o su propia alma. Lo psicológico
es, por lo tanto, lo fundamental en el cuento. Todo otro elemento estético ha de
operar en función del personaje. De lo contrario, deja de ser “funcional” y se
convierte en materia extemporánea, muerta. Dada la brevedad que, en términos de
extensión, dicta el genero, el cuento se presta, quizás más que otras
expresiones en prosa, al uso afortunado del símbolo como recurso de síntesis
práctica...”
M Baquero Goyanes, en su libro El cuento español en el
siglo XX, dice lo siguiente: “El cuento es un precioso género literario que
sirve para expresar un tipo especial de emoción, de signo muy semejante a la
poética, pero que no siendo apropiado para ser expuesta poéticamente, encarna en
una forma narrativa, próxima a la novela pero diferente a ella en la técnica e
intención. Se trata, pues, de un genero intermedio entre poesía y novela,
apresador del matiz semipoético, seminovelesco, que sólo es expresado en las
dimensiones del cuento”.
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